Lo que el miedo promete y lo que de verdad entrega

El miedo es un vendedor, y tiene un discurso muy bueno.

El miedo es un vendedor, y tiene un discurso muy bueno.

Promete mantenerte a salvo. No llames la atención, no te arriesgues con eso, no digas lo que de verdad piensas, y nada podrá lastimarte. Promete protección, y mientras lo dice suena a sabiduría.

Ahora mira lo que de verdad te entrega.

Prometió seguridad y entregó una jaula. Prometió protección y entregó aislamiento, porque la manera en que el miedo te mantiene a salvo es manteniéndote lejos de la gente. Prometió cuidar tu vida y en cambio la fue encogiendo en silencio, cada vez que evitaste algo, hasta que la vida que estás viviendo es notablemente más pequeña que la vida que Dios tenía para ti, y ya no recuerdas bien cuándo pasó eso.

Eso es un mentiroso. No alguien que dice cosas falsas. Alguien que hace una promesa que nunca tuvo intención de cumplir.

Esto no empezó contigo. En el jardín, Adán y Eva caminaban con Dios al aire del día, y entre ellos y Él no había nada de temor. Entonces el enemigo hizo una pregunta diseñada para que Dios sonara como alguien que retiene lo bueno, y en el momento en que lo creyeron, cuatro miedos entraron al mundo con ellos: culpa, rechazo, vergüenza y reproche.

Llevamos cargando esas cuatro desde entonces. Están debajo de las preocupaciones de superficie, sean cuales sean las tuyas esta semana.

Pero esto es lo que pasa con un mentiroso: una vez que sabes que está mintiendo, toda la actuación cambia de sentido. Puedes seguir oyéndolo. Simplemente dejas de firmar el contrato.

«Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.» (2 Timoteo 1:7, RVR1960)

Cobardía. Fíjate bien: ese espíritu no viene de Dios. Así que cuando esa voz aparezca disfrazada de prudencia, puedes hacerle una pregunta que termina casi todas las conversaciones: ¿de quién es esta voz?

No es la suya. Él no motiva a sus hijos asustándolos.

No vas a salir de esto pensando mejor, y tampoco vas a salir apretando los dientes. Lo que de verdad ocurre es que el amor entra y el miedo se queda sin espacio. Eso es más lento de lo que queremos y más duradero de lo que esperamos.

Hay un día allá adelante en el que vas a echar la vista atrás sobre tu vida y lo vas a saber con certeza, en lo más hondo, sin nada que discutir.

El miedo era un mentiroso.


Este articulo nace del libro El Miedo es un Mentiroso.

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